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"No creo en la fuerza de la oración, creo en la fuerza de Dios, por eso rezo" (Cristiano francés, siglo XIX)
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Confía al Señor y a la Iglesia tus preocupaciones. Dinos por qué intenciones tuyas o de tus seres queridos deseas que oremos, y la plegaria de esta Iglesia de la Diáspora te acompañará y velará Dios por tí.
"El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables" (Romanos capítulo 8, versículo 26)
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