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July 30, 2010





La Navidad. Una Promesa Cumplida

La Navidad, Una Promesa Cumplida

La Navidad. Una fecha tan esperada por todos, pero cada vez con menos significado. Es interesante ver como una fecha tan relevante para muchos, año con año va perdiendo el significado en el ceno de las familias, y en la mente y los corazones de las personas. No cabe duda que, cada vez el significado de este evento que tenía hace algunos miles de años atrás, hoy en día va perdiendo para muchos el sentido literal y verdadero de su significado. Para muchas personas, el sentido de las navidades significa una fecha más para reunir a la familia, un excelente tiempo de convivencia, un buen momento para pedir perdón y perdonar; para otros un buen pretexto para embriagarse, comer y bailar; Tiempo de gastar, tiempo de regalar, tiempo de sonreír, y para algunos, otro motivo más por el cual endeudarse. Toda esta escasa lista refleja el significado de este gran día tan esperado por muchos, aún por encima del cumplimiento de una gran promesa de Dios a la humanidad. La venida de un redentor. Aquel Niño Dios quien verdaderamente y sin lugar a dudas es el hijo unigénito de Dios.

La Navidad, mucho más que una fecha especial donde poder reunir a la familia, es una promesa cumplida. Algo que Dios prometió, para poder llevar a cabo un sacrificio perfecto con impacto y repercusiones eternas de salvación. Una fecha que debería estar presente como tal día a día por la grandeza de su significado. Las buenas nuevas de salvación.

Lc 2:1-20

Hace unos 2000 años del nacimiento de Jesús. Una fecha exacta de su nacimiento no se sabe pero existen muchas teorías; en invierno, en primavera, o tal vez cerca del verano no hay algo concreto y exacto. Lo que verdaderamente importa es que nació un redentor. Ese salvador prometido. Algo aún expresado en los salmos. Que dice:

“Espere Israel a Jehová, Porque en Jehová hay misericordia, Y abundante redención con él; Y él redimirá a Israel De todos sus pecados”

  • Ese fue el tiempo cumplido. Donde Dios proveyó de gran Rey y Salvador.

Que privilegio para José y María haber sido los escogidos por Dios para la llegada de ese gran Rey nacido en su familia. Una nueva etapa un tanto forzada en las vidas de estas dos personas, ya que todavía no estaban casados cuando recibieron la gran noticia de María concebiría y daría a luz a ese gran rey. ¿Condiciones económicas? No lo sabemos. Lo que si sabemos es que el nacimiento de un nuevo miembro de familia para muchos es un tanto alarmante, gastos, gastos y más gastos. Seguro que para una pareja de pretendientes como lo eran José y María, con mayor razón. Recibieron una noticia inesperada para ellos pero en el tiempo exacto de Dios del cumplimiento de su promesa.

A cualquiera de nosotros nos hubiese gustado, (si es que recibimos a un hijo en una momento no muy prospero y de abundancia) haber tenido todo lo necesario para recibir a nuestros hijos; a cualquier padre le gusta ser detallista en un evento tan grande como lo es el nacimiento de un hijo. Pero la verdad es que la alegría llena la casa con el simple hecho de la llegada del nuevo bebé. Tanto más para José y María, quienes según lo que vemos en la Palabra de Dios, Nació y reposó su cuerpecito tan tierno en un Simple pesebre.

La tradición maraca que ellos estuvieron buscando lugar para poder quedarse, pese al avanzado estado de gestación de María; según estuvieron buscando de mesón en mesón, y no pudieron ser recibidos por nadie. La Biblia simplemente dice que no hubo lugar para ellos, así que el alumbramiento no pudo esperar más y el gran Rey nació, y recostó su cuerpo en ese pesebre.

El pesebre . Era un cajón hecho de mampostería, colocado en los establos para echar el alimento para los animales. El vocablo griego fátne indica también que refiere al mismo lugar en donde los animales se quedaban. El establo.

Alguna excavaciones arqueológicas indican también que el ganado se guardaba en una cueva aparte de la casa, de ahí también que en los primeros siglos la tradición marcaba que Jesús habia nacido en una cueva.

Sin embargo ahí escogió Dios. No le importó el haber nacido en un pesebre, en medio de animales y de incomodidades incluso no muy saludables; pero su propósito comienza a cumplirse. El amor por todos nosotros. Fil. 2:5-7

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

En pocas palabras se privó del honor de seguir siendo Dios, y por amor no le importo el tener todos los lujos y todas las cosas necesarias en su nacimiento.

Este es el inicio de la Navidad. Dice la Biblia que el Verbo se hizo carne. Buenas nuevas de gran gozo para toda la humanidad, pero seguramente que para Dios mismo también algo muy impactante. Dar a su único hijo para morir y mostrar las misericordias que había prometido. Los profetas hablaron de ese varón de dolores, de ese siervo que traería la justicia y la salvación a todas las naciones.

Dice que no escatimó ni a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros Rom 8:32

Cuanto dolor pudo haber sentido como padre al entregarlo para que otros sean salvos. Pero de esa manera mostró su amor para con nosotros.

Un gran gozo llenó ese lugar donde aquellos pastores estaban guardando sus rebaños en medio de la oscura noche, cuando de repente un ángel apareció, y la gloria de Dios les rodeo de resplandor y después una multitud de huestes celestiales que decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! ¿Qué estaban diciendo estos ángeles? En palabras sencillas, ellos tenían tanta alegría que querían que alabaran a Dios por el favor tan grande pararon su misma creación: ¡Alaben a Dios en los cielos! ¡Que haya paz en la tierra para la gente que agrada a Dios! ¡Paz para los hombres en los que él se complace! Dios estaba mostrando su complacencia en la humanidad. Estaba complacido y cien por ciento convencido de que su hijo era la persona indicada para cumplirse en él su propósito; y Jesús obedeció.

Jesús nació y se convirtió en esa promesa; El Salvador y El Libertador.

“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”

  • A través de su venida Dios manifestó su amor y vino a ser esa luz en medio de la oscuridad, y a romper la maldición del pecado. Así como dice la Biblia que por un solo hombre entro la maldición, por otro entro también la bendición.

“Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” Gn 3:17-19

En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él 1 Jn 4:9

Ese es el centro y la sustancia de la Navidad, de las buenas nuevas de salvación para los hombres en los cuales Dios se complace.

Jesús se hizo hombre para darnos toda esta bendición que encierra el motivo de la Navidad. Más que una simple fecha solemne, El principio del cumplimiento de una Gran promesa. La salvación eterna a través de su victoria en la cruz.

Todas estas cosas que encierra el significado verdadero de la Navidad, son las que desde el principio y hasta los grandes de la fe y nuestros días se esperaban. El cumplimiento de una gran promesa de Dios para su pueblo.

El motivo de celebración de la Navidad es que nosotros también tenemos cumplida la promesa. Que cristo nació, vivió entre nosotros, y padeció por nuestros pecados para darnos vida a través de su resurrección de los muertos para toda una vida eterna.

Ese niño Jesús que celebran la mayoría de las personas alrededor del mundo creció al igual que nosotros, y al igual que nuestros hijos; pero también como la semilla que cae a la tierra y tiene que morir para poder dar una vida nueva, así fue el propósito de Dios. Darnos vida en él. Para eso nació Jesús como hombre. Esa es la Navidad.

¡Que inmensa alegría experimentaron los ángeles! allí en ese lugar, allá en el cielo; y el gran asombro de los pastores, tanto tiempo esperando la llegada del Mesías. Y qué se podría decir que aquel varón piadoso y justo llamado Simeón, a quien Dios mismo le había prometido que vería al redentor del mundo, antes que viese su muerte; y a esa mujer Ana; profetiza, quien también esperaba con tanta ansia la llegada de su redentor para poder dar buenas nuevas de que ya había llegado el momento esperado. Y Nosotros qué podríamos decir. ¿Una fecha más; o un día de alegría en que Dios nos recuerda que su amor incondicional se derramó por todos nosotros?

Que Dios llene de convicciones tu corazón. Amén.

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