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July 30, 2010





ESCUCHA SUS PROMESAS

Escucha sus promesas

 

Dios ha hablado a su pueblo desde el principio de la creación y hasta nuestros días para muchas y diferentes cosas. Ha dado mandamientos, promesas, prevenciones, exhortaciones, amonestaciones y muchas otras cosas más. Seguramente que a ti Dios te ha hablado alguna vez; Con una promesa, una indicación, prevención, con palabra de aliento, etc. Y él seguirá hablando hasta que el venga por su iglesia. Pero también aparte de la voz de Dios ha existido la voz del Diablo. Y siempre de una manera astuta y confundidora como cuando le habló en el huerto del Edén a Eva. Él nos ha hablado en diferentes situaciones, para estropear los planes de Dios para nosotros. Dice la Biblia: 2ª. Cor. 11:14 “porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” y su propósito es confundir al pueblo de Dios para apartarle de las promesas que Dios tiene preparadas.

 

Dios tiene grandes cosas preparadas para cada uno de nosotros. Bendiciones, promesas, palabra de aliento, de ánimo, de exhortación de reprensión. Y unas como dice la Biblia “lo que ojo no vio ni oído escucho” y que solo a través de Jesús podemos apoderarnos de ellas.

 

 

1ª. Samuel 17:4-11, 20-32.

 

El diablo esta desafiando constantemente al pueblo de Dios para tratar de destruir.

Dios tiene preparadas promesa para su pueblo. Y el diablo tiene preparadas sutilezas contra del pueblo de Dios. De la misma manera que Goliat amedrentaba al pueblo de Israel, día a día vemos que el diablo trata de amedrentar a los cristianos. El diablo siempre va a tratar de derribar los planes que Dios tiene para cada uno de nosotros. Uno de los planes que Dios tiene es el bendecir tu vida y usarla para bendición, pero el enemigo va a tratar de detener el plan que Dios tiene con tu vida. Se presentará de una manera sutil primeramente. El tratara hacer que dudes en cuanto a la palabra que Dios te dijo primeramente, y si caes ya ha ganado Y te comienza a sacar ventaja. Dios le dijo al hombre que de todo árbol podía comer menos de uno por que el día que lo comiera moriría, y luego se presenta el diablo hablando con la mujer y le dice: “¿con que Dios os ha dicho, no comáis de todo árbol del huerto?” El diablo fue con sutileza y trató de cambiar lo que originalmente había dicho Dios. Aquí hay una buena y una mala actitud por parte de Eva. La buena es que si recibió bien de primera mano lo que Adán le dijo que Dios le habia dicho, de no comer del árbol de la sabiduría, la mala es que se dejó envolver por lo que le dijo la serpiente, y creyó mas a la serpiente que a lo que les había dicho Dios. Y cayó en la sutileza del diablo.

Hay muchos cristianos que llegan a caer, y a creer a la primera sutileza el diablo. Esto es que Dios les dice una indicación, la escuchan pero luego viene el Diablo y les confunde con sus sutilezas y logra hacer caer al cristiano a la primera. Pero también hay otros que no tan fácilmente se dejan engañar a la primera. Pero no quiere decir que el enemigo ya no valla a actuar. Al igual que Goliat amedrentaba a y atemorizaba la pueblo de Israel, el diablo se presenta con más fuerza. Aquel paladín medía como 2.95 metros de altura; llevaba casco, cota de malla, grebas y Jabalina, y un escudero delante. Todo un guerrero bien armado, por eso atemorizaba al pueblo de Israel. De la misma manera el diablo cuando sigue intentando actuar el va a presentarse cada vez con mas fuerza.

Jesús cuando fue tentado por el diablo y que el diablo no pudo con él, dice que le dejo por un tiempo, quiere decir que se volvería a presentar con nuevas estrategias de ataque. Hay una forma para que diablo huya cuando ataca. Resistiendo. La Biblia dice “Resistid al diablo y huirá de vosotros”  Sgto. 4:7

 

Cada que Goliat salía al frente a la línea de combate el pueblo de Israel se atemorizaba. Ninguno huía, pero tampoco ninguno se atrevía a pelear.

En muchas ocasiones sucede que cuando el diablo te ataca, tratando de atemorizarte sucede lo mismo que con el pueblo de Israel, te atemoriza y logra que no le resistas. Una cosa es resistir al diablo y otra cosa es no hacer nada en su contra. El pueblo de Israel se atemorizaba y no hacía nada en contra de Goliat. El diablo es como las serpientes. La serpiente trata de hipnotizar a sus presas y cuando lo logra en el momento menos esperado ataca; los leones también son astutos en casar a sus presas, en el momento menos esperados ataca y devoran a sus presas. Es curioso; la Biblia dice que diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar. Solamente los que se dejan atemorizar llegan a ser presa fácil del enemigo.

Cuando nos enfrentamos contra el diablo pueden suceder dos cosas:

 

1.     si vencemos, estará bajo nuestros pies

2.     si nos vence, pronto estaremos bajo sus pies.

 

Al pueblo de Israel poco le falto para ser derrotado. ¿Que hubiera pasado si los filisteos se les van encima? seguro que los aplastan a todos.

Goliat dijo: “Hoy yo he desafiado al campamento de Israel” El enemigo constantemente esta desafiando al pueblo de Dios. Y para lograr que huya se tiene que resistir. ¿Como se le resiste al diablo? Con la palabra de Dios. La Biblia dice que nuestra lucha es espiritual y para ello esta la palabra de Dios.

Pero también necesitas Valentía. David demostró valentía.

Se necesita valentía para pelear y resistencia para ganar. La resistencia no puede venir si primero no eres valiente para enfrentarte al enemigo. Si Dios te dio su palabra para pelear, solo tienes que poner la valentía, y Dios te fortalecerá para la resistencia.

Aquí hay un detalle muy interesante:

 

Vrs  22-27

“Entonces David dejó su carga en mano del que guardaba el bagaje, y corrió al ejército; y cuando llegó, preguntó por sus hermanos, si estaban bien.

Mientras él hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y las oyó David. Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia,  y tenían gran temor Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? El se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel. Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel?  Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?

Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así se hará al hombre que le venciere.”

 

Llegó un joven que cuidaba de las ovejas de su padre hasta el campo de batalla a ver a sus hermanos que estaban en la guerra. David. El oyó las mismas palabras que el paladín decía al pueblo antes que el llegara a ver a sus hermanos. Y seguro que le estremeció, además de que, mas adelante el mismo dice un aspecto muy importante que todos los cristianos deberíamos decir cuando el diablo nos ataca: ¿Quien es este para que provoque a los escuadrones de Israel? Nosotros diríamos: ¿Quién es este para que provoque a los hijos de Dios? Somos sus hijos; Dios te compro con la sangre de Cristo, eres su hijo.

El detalle importante es que cuando David estaba en medio del ejército de Israel salio el paladín a provocar nuevamente con palabras, y vio como el pueblo se atemorizaba y huían de la presencia del gigante. Todavía no empezaba la guerra cuerpo a cuerpo. Era una guerra de palabras pero nadie se atrevía a decirle nada al gigante. Cuando David oía lo que Goliat decía, escuchó también que entre el  ejercito de Israel hablaban. Y se dio cuenta que se decía que el rey iba a recompensar al que enfrentara al gigante y escucho y volvió a preguntar, “¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo?” El rey habia prometido algo para quien enfrentara y venciera. Aquí hay una enseñanza.

 

Aprende a escuchar las promesas que Dios te da.

 

No pongas más atención a la voz del enemigo por que siempre te va a tratar de atemorizar. Se como David. Métete en la palabra de Dios e investiga las promesas que Dios tiene para ti si triunfas. “cosas que ojo no vio ni oído escuchó, son las que Dios preparó para los que le aman” y los que le aman son los que se atreven a pelear por las promesas, por las bendiciones que Dios tiene para los vencedores.

Muchos no arrebatan las promesas de Dios por que de repente se aparece el enemigo y comienza a atemorizar, a decir que no puedes, a decir que eres débil, y se te presenta como Goliat; lo ves enorme y con una armadura tremenda y además con un achichincle por delante, y comienzas a creerte lo que él te dice que en lugar de que el huya de ti, tu huyes de él. Aprópiate de la palabra que dice “si Dios conmigo quien contra mi” y resiste para que él sea el que huya.

Físicamente David estaba muy pequeño comparado con el gigante. Así quiere verte el enemigo, y va a tratar por todos los medio que le creas antes a él que a Dios que te dice “Yo te sostendré con mi diestra”

 

¿Qué características mostró David cuando se enfrentó al gigante?

 

1.     No se dejó intimidar.

 

Las promesas de Dios son mayores que cualquier intimidación.

 

Las promesas de Dios son bendiciones para los que escuchan su voz. Dt. 28:1-14

 

Dios busca gente que crea a sus promesas.

 

2.     Fue valiente y peleó.

 

David sabía que Dios iba a estar con él, y peleo en el nombre de Dios.

“Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres Muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo.”

 

Cada que el enemigo se levante a hablar en contra de lo que Dios te dice, se como David. Aprende a tener la total seguridad de que Dios está contigo y te librará. La guerra contra el enemigo es de palabras. El no puede tocarte. La Biblia dice que es una lucha espiritual. Aprende a taparle la boca al enemigo. David le echaba la mano en la quijada al oso o al león. Dios te da su palabra para que tapes la boca del enemigo, por que Dios te dice que eres mas que vencedor, y que el enemigo está vencido. Solo falta que le creas a Dios.

No importa que sea una serpiente, un león o un oso, si le crees a Dios primero, como te venga el enemigo vas a vencer por que le has creído a Dios. Todo sería más sencillo si aprendemos a creer lo que Dios dice.

Dios busca gente que le escuche y que le crea. Porque también hay gente que solo oye pero no cree. No todos creen. Muchos escuchan pero no todos creen. Muchos saben de Dios, pero no saben lo que Dios hace cuando encuentra una persona que le cree.

Dios derrama sus bendiciones y promesas en los que le creen. Es lo que él busca, gente que le crea para demostrar su poder.

 

CONCLUSION:

 

David logró vencer al gigante. No importo lo bien armado que andaba Goliat. Demostró que de Dios es la batalla y que él entregará al enemigo en manos de los que le creen. No importo la aparente debilidad que mostraba David comparado con un paladín de guerra, al ser mas pequeño que el. Goliat se sintió como perro. Así es como se debe sentir el diablo cuando pelea contra un hijo de Dios. Le dijo “Acaso soy perro para que vengas a mi con palos”

Es tiempo de vencer al enemigo y apropiarse de las bendiciones y promesas que Dios tiene para nosotros. El diablo no quiere si quiera que conozcamos las bendiciones y promesas de Dios.

Escucha lo que Dios te dice, cree lo que Dios te dice, y no te dejes intimidar por el enemigo. Dios pelea por nosotros la batalla es de él. Cristo dijo “toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”. Y nosotros hemos heredado esa promesa de Dios por medio de Cristo. Escucha las promesas de Dios para tu vida. AMEN.

© 2007




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