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July 30, 2010





Que Sea Un Año Mejor

Que sea un año mejor

¿Como podríamos marcar este año que está acabando? Algunos podrían decir que este año fue un buen año. Se alcanzaron algunas metas, otros dirán lo contrario, dirían que les fue mal, que fue un año complicado, duro y lleno de baches. Pero ¿podremos estar expectantes del año venidero; de que pueda ser un año mejor, ó simplemente un año más como cualquier otro? Hablábamos de cambios. Todos los cambio que vallamos a hacer en nuestras vidas, producirán impacto. Unos a corto, otros a mediano y otros a largo plazo. Lo que vallamos a hacer de aquí en adelante, será algo que puede marcar nuestra vida si lo permitimos.

Mucho de lo que define nuestra vida, es el contexto, y las circunstancias. Todo lo que circula a nuestro alrededor es lo que define nuestra vida; así que, si lo que circula a tu alrededor no es precisamente Dios y la fe en Dios, entonces sabrás qué es lo que va a definir tu vida de aquí en adelante. Aunque vivimos en este mundo de muchas y muy variadas circunstancias difíciles y adversas, tenemos algo poderoso que Cristo nos dejó; La palabra de Dios, por medio de la cual desarrollamos la fe. Y aunque el mundo se presta muy reacio y llenos de adversidad a nosotros, nuestra fe por medio de la Palabra de Dios se fortalece para cualquier situación si lo permitimos. Un historial variado hace marca en nosotros, pero la expectativa de algo nuevo de parte de Dios determinará nuestra vida de aquí en adelante. Cuanto más estemos a la expectativa de algo mejor, cosas poderosas sucederán a nuestro alrededor. Dios tiene un año diferente para sus hijos. Un nuevo año de tomar las promesas y victorias que ha preparado para sus hijos. Los valientes que arrebatan el reino de Dios. Mt 11:12

1 Reyes 17:8-13

Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.

Esta mujer estaba viviendo circunstancias difíciles, como muchos de nosotros hemos pasado en algún punto de nuestra vida o estamos pasando; y lo que iba a hacer era usar lo último que tenía. Para ella su vida ya había terminado, se iba a dejar morir. ¿Cuánto puede ser para el ser humano lo último que tiene? ¿De qué podemos echar mano cuando estamos en la peor situación de nuestra vida? ¿Qué puede ser eso último de lo que podamos echar mano cuando todo se ha venido abajo? Para los que tienen economía, y están sin Dios; el materialismo; y ¿Para los que no tienen nada? Si conoce a Dios; la fe de buscar a Dios, ¿y si no le conoce? No tiene ni esperanza de sobrevivir. Dice la Biblia que Dios es galardonador de los que le buscan. Entonces Dios nunca dejara a nadie tirado y sin socorro que le busque con fe. Tenga o no.

Las circunstancias nos pueden llegar a matar porque nos hacen perder la esperanza. Muchos prefieren quitarse la vida por que están viviendo circunstancias adversas. No tienen nada de que echar mano. El enemigo logra que la mínima y mas grande esperanza con la cuanta el ser humano se pierda de su vista, y cumple su propósito; roba mata y destruye. Y la gente no logra alcanzar lo que quiere, salir de ese enorme bache que le tiene angustiado. Cuando el ser humano no logra alcanzar lo que quería se deja morir. En esta parte de la palabra vemos que esta mujer había llegado a estar tan mal emocionalmente que lo vio todo perdido, no sólo se iba a dejar morir ella, también iba a dejar morir a su hijo. Las circunstancias hablan, ella las escuchó y se dio por vencida, ella dijo: “Hasta aquí llegamos mi hijo y yo”

Muchos, alguna vez nos hemos sentido así; parece que todo está perdido. Algo no ha salido bien, y está todo funcionando mal; ya no tenemos nada de que echar mano, y parece que todo se ha venido abajo. Aunque muchas personas en el mundo si se dejan morir o acaban con sus vidas y las de sus propios hijos, padres esposas o esposos; la fe y el anhelo de buscar a Dios es algo que nunca se acaba. Por que es algo que Dios ha puesto en el ser humano. De su espíritu en nosotros que clama Abba Padre. Que solamente dejamos de lado cuando el mundo y las circunstancias nos tienen en sus manos, y por eso nos dejamos desfallecer. Pero la chispa se enciende cuando esperamos algo nuevo de parte de Dios, cuando se está a la expectativa de que Dios tiene algo nuevo para nosotros, cuando sabemos y comprendemos que Dios tiene misericordias nuevas cada mañana; y cada día y cada año. Y este nuevo año no será la excepción.

Debemos presentarnos delante de Dios con la expectativa de que las cosas deben cambiar y mejorar, no podemos permitir que lo malo que ha sucedido ahogue nuestras expectativas y acaben con nuestra vida.

Esta mujer representa la condición de muchas personas. Cuando las cosas van mal y dejamos de luchar, nos cansamos, nos debilitamos, perdemos el ánimo, pero lo que no debemos es; ser de las personas que se quedan allí. No podemos empezar un año nuevo con la mentalidad de que las cosas van a seguir mal. Esta mujer se dejaba morir antes de que llegara el profeta por que pensaba que todo iba a seguir igual en su vida. Creía que nada iba a cambiar y que seguiría teniendo escasez, por que esa era la realidad en esa tierra. No habia llovido por lo tanto no había fruto de la tierra que comer. Ese es el problema de ser tan realistas como muchas veces nos enseñaron. A ver la realidad como si Dios no se moviera en lo sobrenatural. Allí es donde se mueve Dios, en lo que NO ES para deshacer LO QUE ES.

Debemos derribar esas ideas que nos dejó este año, o años pasados ¿Con qué expectativa vamos a comenzar este año? Hay gente que guarda dentro de su corazón la frustración que dejaron las malas experiencias, muchos se acostumbraron al estilo de vida que llevan, se acostumbraron a aguantar que las circunstancias digan Qué es lo que va a suceder en su vida, el problema de eso es que va a llegar el punto donde uno diga como esta mujer “Ya no hay nada más que hacer”. “todo seguirá igual”

Marcos 5:21-34

Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.

Había mucha gente queriendo saludar y tocar a Jesús, pero había una mujer que tenía una enfermedad por 12 años, esa enfermedad era denigrante según la ley. Era una mujer rechazada, e inmunda, y se gastó todo lo que tenía en médicos y no mejoraba. Esta mujer había perdido todo, pero salvó algo en ella y fue la esperanza. La esperanza de creer en un milagro, la esperanza de ver más allá, ella dijo “Voy a ir a buscar a Jesús y si tan solo toco el borde de su manto seré sana”.

Ella es muy diferente a la viuda de Sarepta porque habiéndolo gastado todo ella pensó: “Aquí todavía hay algo, no tengo dinero, no tengo nada pero si toco el borde de su manto seré sana” ella se abrió camino entre la multitud. Entre todas las personas que estaban con Jesús, ella hizo algo diferente a los demás, ella tocó al Maestro al igual que toda la gente que le rodeaba y apretujaba; la diferencia fue la fe con la que lo hizo. Esta mujer llevaba algo en ella capaz de sacar de Jesús un milagro.

Jesús no estaba predicando, ni sanando, él no le dijo a ella directamente que la iba a sanar, tampoco declaró una palabra de sanidad, lo que ella hizo fue tocarlo con fe, en medio del peor momento de su vida salió un destello de fe que logró sacar un milagro de Dios.

Lo que va a determinar algo excelente para este año es declarar con fe que las situaciones van a cambiar y que el año que comienza será mejor que el que termina.

Marcos 5:34 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.

A veces uno se conforma con los estilos de vida, pero cuando tenemos la fe puesta en Jesús los sueños y los anhelos que le presentamos a Dios; él los derramará, por que es donde interviene la fe y la fe libera el poder que hay en él. Por que cuando hay una fe tan grande entonces lo único que se necesita es creer que de su presencia va a salir poder. La mujer pudo haberse quedado con su enfermedad. Doce años viviendo con lo mismo son suficientes para conformarse a ese estilo de vida. Pero no había encontrado la oportunidad de ser sanada a pesar de que lo había procurado con su propio dinero, pero un día escucho de la fama de Jesús que sanaba y decidió ir por la bendición y la sanidad; y quedo sana, y salva además. El desanimo y la tristeza de su situación pudo haberla inundado, y haber desistido. No era para menos, el ser marcada como inmunda entre la gente por tener flujo de sangre, y mucho más por tantos años.

Hay que eliminar de nuestras vidas el desánimo, la tristeza, los sin sabores del pasado. No podemos comenzar un nuevo año con la historia pasada, arrastrando todo nuestro pasado. Algunos pasamos pruebas difíciles durante el 2007; incluso de años anteriores. Pero este año que comienza será un año expectante donde Dios nos va a sorprender. No comencemos el 2008 sin tener un destello de fe como el de esta mujer, si es necesario, ábrete paso entre la multitud; entre todos los obstáculos que haya entre ti y Jesús para tocar el borde de su manto, Tu fe sacará lo que Jesús tiene para tu vida, Los anhelos de tu corazón. Dice su palabra que el concede las peticiones de tu corazón. Ten la fe como la mujer de flujo, no pierdas de vista a Jesús por que tiene algo nuevo para tu vida.

A la viuda de Sarepta le inundaba su realidad, por eso se dejaba morir. Ya no podía más, hasta que llegó el profeta con una promesa. A la otra mujer lo que le inundaba era la fe en tocar tan solo el borde del manto de Jesús, y lo logró; y a nosotros ¿Qué nos va a inundar? ¿El pasado, el realismo, los baches, las heridas, los malos momentos, y una lista infinita de situaciones difíciles que hemos atravesado?

Pablo dijo:

“… pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” Filipenses 3:13-14

La vida puede compararse al trayecto de un tren. Algunos pasajeros van sentados de espaldas y otros de frente. Unos mirando lo que queda atrás y otros mirando lo que viene delante. Cada uno de nosotros vamos en el tren de la vida, mirando hacia donde queramos. Esa el la prestación del tren. Esa es la opción que te da la vida. Unos en espera de lograr nuestros propósitos y metas y otros dejando que el presente pase sin apreciarlo, por que nuestra mirada quedó fija en lo que pasamos tiempo atrás. Este nuevo año debe ser diferente. Dar media vuelta y mirar con nuestros rostros hacia lo porvenir; mirando de frente y no de espaldas.

El año nuevo no se queda solamente en el 1º de Enero de cada año. El año nuevo es cada uno de los días que el próximo año nos dará. Esto significa que tendremos 12 meses; ó 366 días por que este año es especial (bisiesto 2008); u 8,784 horas; y que tal si decimos 527,040 minutos de oportunidades para alcanzar metas, propósitos y anhelos de nuestros corazones. Este año también Dios concederá las peticiones de tu corazón. Amén

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