MI LIBRETA NUEVA
Uno de los recuerdos más agradables que guardo de mi época escolar es cuando, al principio de curso, mis padres me compraban las libretas y los libros nuevos. Algunos de los libros eran realmente preciosos y, sin embargo, lo que a mí me gustaba más eran las libretas. Mis libretas nuevas me fascinaban, porque prometían. Mi propósito era que cada libreta tuviera los trabajos bien hechos, limpios, incluso con títulos y dibujos para los ejercicios de cada día. En una palabra: que la presentación fuera buena o, mejor aún, excelente en todos los aspectos. Recuerdo también que, cuando ya llevábamos cierto tiempo del curso, de aquellas mis libretas nuevas, algunas estaban francamente penosas, otras estaban pasables y otras realmente bien. Estas últimas, es hoy y todavía las guardo, si no todas, la mayoría. Porque eran trabajos bien hechos, y da satisfacción ver el resultado del esfuerzo y el cuidado puesto al hacer la tarea.
A mí me parece ahora como si el año 2007 que estrenamos fuera una de aquellas libretas nuevas. Una libreta nueva con las páginas en blanco, para escribirla sin borrones ni tachaduras, para esmerarnos en las tareas, para esforzarnos en la presentación, de manera que cuando acabemos el curso la guardemos con satisfacción, para presentarla delante de nuestro Maestro y oír de sus labios: "Bien, muy bien". Que no sea una de esas libretas de las cuales pensamos que lo mejor que podemos hacer con ella es tirarla a la basura.
Y que nadie se asuste del número de páginas de nuestra libreta nueva. Hemos de pensar en nuestra libreta como páginas sueltas que iremos llenando poco a poco y una por una. Primero nos esforzaremos por hacer bien las sumas y las restas, las divisiones, los quebrados... y luego haremos la redacción sobre el tema indicado, y después dibujaremos aquella planta e indicaremos sus partes... Nunca mejor dicho lo de "despacito y buena letra". Todo a su tiempo, pero todo hecho con el máximo esmero y dedicación.
Se me ocurre, además, que no todos vamos a tener que hacer los mismos ejercicios en nuestra libreta. Nuestro Maestro es algo así como un profesor particular para cada uno de nosotros, y sabe qué asignaturas nos van mejor y cuáles nos van peor. Así que nos pondrá más ejercicios de aquellas materias que más nos cuestan para que, poco a poco, estemos plenamente capacitados para pasar todas las pruebas.
Bueno, pues aquí estoy, con mi libreta nueva delante. Vosotros tenéis cada uno la vuestra ¿no? Pues que "Dios produzca en todos nosotros así el querer como el hacer, por su buena voluntad".
Febe Jordà

